La pregunta del millón es: Cómo llegó a perderse el rock argentino?
Cómo la gloria que influesció la compocisión en caztellano del rock español (no lo digo yo, ya lo an dicho los mismos españoles) se convirtió en ...ésto? Cuáles fueron los lugares que quedaron bacíos y bacantes, para que estos imprecentables los ocupen? Tomese el travajo de leer una letra de Patricio Santos Fontanet, en donde algunos ejercicios de asoziación libre quieren justificarse ante una soziedad erida y anómica y explicar lo inexplicable.
Vea con paciencia una letra no digamos de Viejas Locas, vanda perteneziente al pazado, sino hablemos de la Franela, del ex Piojos Pity (oia!) Fernandez: "Del lugar/que quiero ocupar/me querés echar/llamando a la policía/(reprise: cara de gitana/dulce apasionada/ oh show me/ the way/ from the next/ whisky bar/ baila vanidosa- o sea una especie de crap de la que no se salva ni los Doors)...crédito no tengo, pero nunca te mentí..." después de lo ocurrido en Velez, van a tener que archivar este tema...Están todos en la misma bolsa (oia!)
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jueves, 19 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Las preguntas que en la vida no tienen respuesta.
Casi sin querer, como dijo Sandra Mihanovich, llegamos a la polémica despues de la tragedia, lo desagradable tras lo desagradable, el atraso, la falta de educación, y las contradicciones que ello genera...
Luego del regreso de Viejas Locas, opacado por lo de público conocimiento, como era de esperar siguió el debate. El debate. Mientras los Macri nos espían a propios y extraños, Colombi fue donde estaba la plata y Moyano dice que pelea y representa a los intereses de los trabajadores,y antes, hace poco, una jueza discrimina y reta a funcionarios que intentan hacer cumplir la ley, ricachones ocultan sus crímenes, y la"inteligencia" del rock intenta despegarse, y los "cabezas" se sienten discriminados...
La lucha es subyacente: civilización o barbarie, pobreza espiritual y/o mental, educación nula, clase dirigente corrupta, ostentosa, aristocrática y discriminadora, "dirigidos" estupidizados y llevados de la nariz, advenedizos con plata que quieren más plata, pseudoartistas caraduras, periodistas mercenarios y útiles, mediocridad aquí, pobreza allá, droga aquí, crimen allá, inseguridad aquí, ineficiencia allá... En fin, Roberto, Sossegate !
(Este post debe ser leído mientras de fondo suena el tema "En las calles de Liniers" de Hermética,. Inmediatamente con "Todas las hojas son del viento," de Pescado Rabioso, para luego acabar a los besos con "Tropecé de nuevo y con la misma piedra" de Julio Iglesias. En serio, prueben...)
Luego del regreso de Viejas Locas, opacado por lo de público conocimiento, como era de esperar siguió el debate. El debate. Mientras los Macri nos espían a propios y extraños, Colombi fue donde estaba la plata y Moyano dice que pelea y representa a los intereses de los trabajadores,y antes, hace poco, una jueza discrimina y reta a funcionarios que intentan hacer cumplir la ley, ricachones ocultan sus crímenes, y la"inteligencia" del rock intenta despegarse, y los "cabezas" se sienten discriminados...
La lucha es subyacente: civilización o barbarie, pobreza espiritual y/o mental, educación nula, clase dirigente corrupta, ostentosa, aristocrática y discriminadora, "dirigidos" estupidizados y llevados de la nariz, advenedizos con plata que quieren más plata, pseudoartistas caraduras, periodistas mercenarios y útiles, mediocridad aquí, pobreza allá, droga aquí, crimen allá, inseguridad aquí, ineficiencia allá... En fin, Roberto, Sossegate !
(Este post debe ser leído mientras de fondo suena el tema "En las calles de Liniers" de Hermética,. Inmediatamente con "Todas las hojas son del viento," de Pescado Rabioso, para luego acabar a los besos con "Tropecé de nuevo y con la misma piedra" de Julio Iglesias. En serio, prueben...)
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lunes, 16 de noviembre de 2009
Rock Chabón, trogloditas y sociópatas??
Siguiendo la delicada avalancha de noticias sobre el último show de Viejas Locas, acaso porque es desagradable y triste, y trágico y grosero lo ocurrido y expuesto en la Argentina de hoy día, quisiera emitir mi humilde opinión en este blog (cualquier pelotudo tiene un blog, lo dijo José Pablo Feinmann, así que esta opinión debe tomarse como de quien viene y no tanto como un bardeo rastrero al rock rastrero -perdón, quise decir chabón).
Voy a obviar la inseguridad, la falta de respuesta e ineficiencia estatal, la interna policial en Buenos Aires (la policía Federal y la otra, la de Mauricio...en sintesis, un aparato represivo no desmantelado), el previsible show espantoso y falto de profesionalidad al que Cristian Alvarez tiene acostumbrados a sus fans -que garparon 100 mangos para ver una cagada garantizada desde los primeros anuncios de reunión de VL.
Tampoco voy a hablar desde la "crispación y la confrontación" que dan cuenta los medios: la derecha está sacada, el rock chabón está sacado, el Gobierno está sacado, el público está sacado, la Policía está sacada, la barra brava de Velez está sacada, la sociedad está sacada y esta nota debería llamarse THE SACADOS y no como acusa el título...
Sólo voy a tratar, humilde y tranquilo, de dar cuenta de lo ocurrido levantando cosas de la web, como para que quien clickee ésto, se quede con otra opinión de la que anda imponiéndose por ahi.
En aquel previsible rock espantoso y precario que todos querían escuchar por los cien topesis que garparon (por esa plata me operaba Favaloro), hubo ciertos protagonistas: uno es Pity Alvarez, que no salió a decirles aunque sea "por ahí te pudras" a sus golpeados fans, que no pudieron entrar a escucharlo ladrar (como sí lo hizo por ejemplo, el Indio Solari cuando ocurrieron los disturbios de Olavarría y Mar del Plata), tal vez porque no quiso, no pudo, no supo, o estaba muy ocupado contando el billete, o tal vez todo junto...
Otro protagonista es la organización, de la que todos hablan pestes y apuntan como uno de los pilares del bolonqui. Que las bengalas otra vez, que la falta de control en el ingreso, que no te revisaban, que podía entrar cualquier cosa, etc, etc. No es casual encontrar paralelismos entre lo ocurrido en 2004 en Cromagnon, ya que Callejeros-oia, otra banda chabona-también acusó síntomas efectivos de ineficiencia, desidia y desorganización, pero eso sí, una abultada caja al final del "show"...
Párrafo aparte merece el "pseudo periodismo", el mismo que colocó a VL en un podio que no merece por su pobreza musical y falta de ideas, su atemporalidad simplona y grasa. Esa Prensa que no escatima adjetivos y a la que cada vez que veo una nota de ensalzamiento a rockers pedorros como Toti Iglesias, Callejeros o el sempiterno Alvarez, me dan ganas de ponerle precio a cada adjetivo exagerado.
Dicha prensa, en la cobertura del show, parece "fogonear" irresponsablemente a los fieritas que tiraban botellas a la cana, volteaban vallados y provocaban avalanchas para pasar sin entrada (algo que siempre pasó, pero hoy es un comportamiento típico porteño, ya que piensan que viven en otro país, más acá de la Gral Paz), preguntándose si era necesaria tanta policía, infraestructura y represión. La nota de Rolling Stone firmada por Javier Sinay da cuenta de un detalle inusitado: la revista del negocio, además de "orientar" la opinión pública con notas laudatorias inmerecidas (periodismo mercenario que le dicen), también enciende y respalda comportamientos cavernícolas(!?)
Por último, quisiera hablar del público chabón: sí, pebete, pebeta, ese público que va a los recitales de tu banda favorita sin un peso, a ver si se cuela, manguea, vive gratis, se revienta la cabeza antes del show y se gasta la guita en otra cosa que no es la entrada; esa gente que va a provocar a la policía en nombre del "aguante", que desconoce a la autoridad por eso de "rati puto" y no porque, ponele, hay un aparato represivo sin desmantelar o corrupción policial, o inseguridad, o "zonas liberadas", o todo lo que sí se le puede achacar racionalmente a la Institución, con sobradas pruebas...
Ese público que, dudosamente lucharía por un mundo o una sociedad mejor, es el que intentó meterse sin entradas al show y desató la represión policial. Ese público, el mismo de las negligencias en Cromagnon, el que dejaba los bebés en el charco de pis para ir a rockear, el que prendió bengalas en un lugar cerrado, el que festejó la absolución de Callejeros en la cara de los padres de los muertos.
Ahí quedaron entonces, un chico de 17 años, que quiso entrar con su ticket y sus amigos, en coma irreversible, una policía represora, unos empresarios ganando una torta de guita, unos mediocres y precarios rockers que se dieron el gusto de tocar "a lo grande", un público chabón que se victimiza y niega lo que provoca con su actitud sociópata y lumpen.
No quisiera por este medio, aparecer como un burgués asustado ante tanto descontrol, inseguridad y barbarie, porque es lo más parecido a un fascista (lo dijo Bertolt Brecht y todo), pero es más de lo mismo, lo que se deja de hacer, y lo que va desvirtuando al rock, a la música, a la actitud rocker, a nosotros como país o sociedad, es la falta de educación, de huevos para decir "acá me equivoqué", de contenidos serios, de "verdadera" libertad, de enfoque, de responsabilidad. Lo demás es "sólo rocanrol" pedorro y barato...
Voy a obviar la inseguridad, la falta de respuesta e ineficiencia estatal, la interna policial en Buenos Aires (la policía Federal y la otra, la de Mauricio...en sintesis, un aparato represivo no desmantelado), el previsible show espantoso y falto de profesionalidad al que Cristian Alvarez tiene acostumbrados a sus fans -que garparon 100 mangos para ver una cagada garantizada desde los primeros anuncios de reunión de VL.
Tampoco voy a hablar desde la "crispación y la confrontación" que dan cuenta los medios: la derecha está sacada, el rock chabón está sacado, el Gobierno está sacado, el público está sacado, la Policía está sacada, la barra brava de Velez está sacada, la sociedad está sacada y esta nota debería llamarse THE SACADOS y no como acusa el título...
Sólo voy a tratar, humilde y tranquilo, de dar cuenta de lo ocurrido levantando cosas de la web, como para que quien clickee ésto, se quede con otra opinión de la que anda imponiéndose por ahi.
En aquel previsible rock espantoso y precario que todos querían escuchar por los cien topesis que garparon (por esa plata me operaba Favaloro), hubo ciertos protagonistas: uno es Pity Alvarez, que no salió a decirles aunque sea "por ahí te pudras" a sus golpeados fans, que no pudieron entrar a escucharlo ladrar (como sí lo hizo por ejemplo, el Indio Solari cuando ocurrieron los disturbios de Olavarría y Mar del Plata), tal vez porque no quiso, no pudo, no supo, o estaba muy ocupado contando el billete, o tal vez todo junto...
Otro protagonista es la organización, de la que todos hablan pestes y apuntan como uno de los pilares del bolonqui. Que las bengalas otra vez, que la falta de control en el ingreso, que no te revisaban, que podía entrar cualquier cosa, etc, etc. No es casual encontrar paralelismos entre lo ocurrido en 2004 en Cromagnon, ya que Callejeros-oia, otra banda chabona-también acusó síntomas efectivos de ineficiencia, desidia y desorganización, pero eso sí, una abultada caja al final del "show"...
Párrafo aparte merece el "pseudo periodismo", el mismo que colocó a VL en un podio que no merece por su pobreza musical y falta de ideas, su atemporalidad simplona y grasa. Esa Prensa que no escatima adjetivos y a la que cada vez que veo una nota de ensalzamiento a rockers pedorros como Toti Iglesias, Callejeros o el sempiterno Alvarez, me dan ganas de ponerle precio a cada adjetivo exagerado.
Dicha prensa, en la cobertura del show, parece "fogonear" irresponsablemente a los fieritas que tiraban botellas a la cana, volteaban vallados y provocaban avalanchas para pasar sin entrada (algo que siempre pasó, pero hoy es un comportamiento típico porteño, ya que piensan que viven en otro país, más acá de la Gral Paz), preguntándose si era necesaria tanta policía, infraestructura y represión. La nota de Rolling Stone firmada por Javier Sinay da cuenta de un detalle inusitado: la revista del negocio, además de "orientar" la opinión pública con notas laudatorias inmerecidas (periodismo mercenario que le dicen), también enciende y respalda comportamientos cavernícolas(!?)
Por último, quisiera hablar del público chabón: sí, pebete, pebeta, ese público que va a los recitales de tu banda favorita sin un peso, a ver si se cuela, manguea, vive gratis, se revienta la cabeza antes del show y se gasta la guita en otra cosa que no es la entrada; esa gente que va a provocar a la policía en nombre del "aguante", que desconoce a la autoridad por eso de "rati puto" y no porque, ponele, hay un aparato represivo sin desmantelar o corrupción policial, o inseguridad, o "zonas liberadas", o todo lo que sí se le puede achacar racionalmente a la Institución, con sobradas pruebas...
Ese público que, dudosamente lucharía por un mundo o una sociedad mejor, es el que intentó meterse sin entradas al show y desató la represión policial. Ese público, el mismo de las negligencias en Cromagnon, el que dejaba los bebés en el charco de pis para ir a rockear, el que prendió bengalas en un lugar cerrado, el que festejó la absolución de Callejeros en la cara de los padres de los muertos.
Ahí quedaron entonces, un chico de 17 años, que quiso entrar con su ticket y sus amigos, en coma irreversible, una policía represora, unos empresarios ganando una torta de guita, unos mediocres y precarios rockers que se dieron el gusto de tocar "a lo grande", un público chabón que se victimiza y niega lo que provoca con su actitud sociópata y lumpen.
No quisiera por este medio, aparecer como un burgués asustado ante tanto descontrol, inseguridad y barbarie, porque es lo más parecido a un fascista (lo dijo Bertolt Brecht y todo), pero es más de lo mismo, lo que se deja de hacer, y lo que va desvirtuando al rock, a la música, a la actitud rocker, a nosotros como país o sociedad, es la falta de educación, de huevos para decir "acá me equivoqué", de contenidos serios, de "verdadera" libertad, de enfoque, de responsabilidad. Lo demás es "sólo rocanrol" pedorro y barato...
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Aquellos años de tuttifrutti y living la vida loca...
Habría que ser más papista que el Papa para siquiera pensar en la droga como algo indeseado, terrible, nocivo, negativo y asesino, y hablar del rock como un elemento movilizador, ajeno a este flagelo de nuestro tiempo (parezco el reaccionario de Rolando Hanglin, o mejor, el otro reaccionario Baby Etchecopar, ya que Lani a veces por lo menos causa algo de gracia).
Hablando en serio, una vez, en ronda de backstage, se lo escuchó explicar al Negro Tordó, baterista de la Mississippi (y de Piero con Prema también), que la droga estovo siempre en todos lados, en el ambiente del tango, del folklore, de la cumbia, en el Club del Clan y en el rock. Que se asocie de inmediato al rock con la droga obedece entonces -palabra de Tordó- a que los tangueros se metieron siempre mucho más tuttifrutti que el rockero promedio, con la diferencia que no se lo comentaban a nadie.
Hoy uno escucha, ponele, Viejas Locas, o Intoxicados (¡qué nombre de mierda!), argumentos como "Señor kioskero", "Quedo bien chino", "Me hice adicto a la pasta frola", y recuerda letras sobre libertad, sobre ser auténtico, sobre vivir a pleno, con o sin, pero en una época en la que el compromiso no se negociaba, se peleaba en la calle una guerra perdida contra una dictadura sangrienta, y la violencia política era tal "que no se puede andar solo en la calle sin un revolver", como dijo el rosarino Paez. A mí y a quienes el rock argentino representa nuestra banda sonora de vida, nunca se nos habló de la droga con un nivel tan bajo...más bien el perfil recreativo y hasta místico que la droga representó en un tiempo, requería de cierta "iniciación", no era "pa'cualquiera" y había que tener cierta preparación, responsabilidad, cultura e información para meterse algo en el cuerpo que no fuera leche condensada...
En síntesis, aquellas letras de rock argentino jamás decían "drogate, metete, reventate", sino "Sé vos", Sé auténtico", "Sé libre", cuando libertad y autenticidad era algo que se disputaba a los balazos y -cuándo no- a las trompadas.
Algo ocurrió que el nivel empezó a arrastrarse bien abajo, descendiendo hasta las más oscuras cocinas de pasta base, mala merca y porro con insecticida, como para pergeñar fantasías poéticas tales como "Etá saliendo el sol(sic)" o "Pilapila".
Con todo, me quedo con una frase de los Deca: "Tanta alegría seguida me va a hacer mal", porque como dijo el filósofo autodidacta tucumano Paz Martínez, "Que hablen, te lo juro, me importa poco".
Hablando en serio, una vez, en ronda de backstage, se lo escuchó explicar al Negro Tordó, baterista de la Mississippi (y de Piero con Prema también), que la droga estovo siempre en todos lados, en el ambiente del tango, del folklore, de la cumbia, en el Club del Clan y en el rock. Que se asocie de inmediato al rock con la droga obedece entonces -palabra de Tordó- a que los tangueros se metieron siempre mucho más tuttifrutti que el rockero promedio, con la diferencia que no se lo comentaban a nadie.
Hoy uno escucha, ponele, Viejas Locas, o Intoxicados (¡qué nombre de mierda!), argumentos como "Señor kioskero", "Quedo bien chino", "Me hice adicto a la pasta frola", y recuerda letras sobre libertad, sobre ser auténtico, sobre vivir a pleno, con o sin, pero en una época en la que el compromiso no se negociaba, se peleaba en la calle una guerra perdida contra una dictadura sangrienta, y la violencia política era tal "que no se puede andar solo en la calle sin un revolver", como dijo el rosarino Paez. A mí y a quienes el rock argentino representa nuestra banda sonora de vida, nunca se nos habló de la droga con un nivel tan bajo...más bien el perfil recreativo y hasta místico que la droga representó en un tiempo, requería de cierta "iniciación", no era "pa'cualquiera" y había que tener cierta preparación, responsabilidad, cultura e información para meterse algo en el cuerpo que no fuera leche condensada...
En síntesis, aquellas letras de rock argentino jamás decían "drogate, metete, reventate", sino "Sé vos", Sé auténtico", "Sé libre", cuando libertad y autenticidad era algo que se disputaba a los balazos y -cuándo no- a las trompadas.
Algo ocurrió que el nivel empezó a arrastrarse bien abajo, descendiendo hasta las más oscuras cocinas de pasta base, mala merca y porro con insecticida, como para pergeñar fantasías poéticas tales como "Etá saliendo el sol(sic)" o "Pilapila".
Con todo, me quedo con una frase de los Deca: "Tanta alegría seguida me va a hacer mal", porque como dijo el filósofo autodidacta tucumano Paz Martínez, "Que hablen, te lo juro, me importa poco".
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